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11 November 2016 @ 01:33 pm
The Arrival  
Nuestros primeros pasos en la tierra de Indonesia fue el aeropuerto de Yakarta. A más reseñar fue el macroinfarto de olvidarme el pasaporte en el avión (sí, tuve que entrar de nuevo a por él), las todo sonrisas de la gente y el cambio de terminal para tomar el avión regional que nos llevaría a la provincia de Kalimantán.

Borneo
Calor. Humedad. Y un aeropuerto chiquitito. Y los primeros contactos con los locales: ¿queréis transporte? ¿queréis transporte? ¿queréis transporte?

Después de recomponernos, mochila al hombro y ala. A caminar al pueblo, que son unos 2 km. O 4 km o 7 km, según a quién y cuándo preguntes. Osea, ahi al lao. En realidad fue un paseo hasta que llegamos al pueblo, y lo primero que nos topamos fue un centro comercial que utilizamos para avituallarnos de las necesidades básicas, como comida y pollo asado picante.

Y ahí estamos, cun nuestro pollo, cuando empezamos a hacer gala de nuestra popularidad: Todo el mundo quería hacerse fotos con nosotros.
Caminando-ando por el pueblo, sin dinero porque no habíamos cambiado aún, cuando nos metemos en un banco a eso mismo. Y entonces, empezaron las sorpresas.

Sin haber hecho absolutamente nada más que tener cara de "bule", extranjero (saltaba a la vista...) una local se nos acerca, y con toda su buena voluntad nos ofreció un par de tarjetas telefónicas. Ella, en su tienda de telefonía, nos vió así descolocados, así que actuó de esta forma. En nuestro estupor, le respondimos con algunas de las cremas que iban en el estuche del avión (recuerden, en bussiness). Y así ya continuamos el resto de la tarde.

Rápidamente se fue añadiendo más gente, y lejos de una idea preconcebida de que todos buscan negocio, su motor fue la curiosidad, la novedad y las ganas de ayudar.





La escalada de violencia, digo charla se continuó en un ambiente amable y distendido entre mapas, preguntas, chistes y fotos. Taanto que acabamos en la casa del iman Aleh, que nos ofreció su salón, su ducha (llevabamos ya varios días sin, entre aviones y aviones), y su cena, nos enseñó sus pajaros y cenamos en su casa con su familia.



Al final, nos alcanzó en su coche a la sede del FNPF, donde nos reuniríamos con Juan al día siguiente.

Primer día en suelo indonesio. No podía haber sido mejor.
 
 
 
sin título (como los cuadros)mibrisa on November 18th, 2016 09:39 am (UTC)
Qué guay a lo callejeros viajeros total.