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17 August 2016 @ 11:24 am
Cicloviajes  
Hay gente que estas cosas le salen solas. A mi, sin embargo, tomar la iniciativa de realizar una actividad por mi cuenta sin depender de nadie siempre me cuesta. En términos termodinámicos (terminodinámico?) soy como una reacción exotérmica que no ocurre espontáneamente: necesito superar una energía de activación, normalmente catalizada por el entorno, al rodearme de la buena gente.

Pero eso no siempre es posible, en ocasiones tengo que encender mi propia chispa.

Llevo tiempo queriendo hacerlo, pero nunca había encontrado el momento: montarme en la bici y pedalear durante días. Cuestiones laborales, supongo, falta de tiempo, responsabilidades.

El momento parecía haber llegado. Una estancia (muy interesante) en Viena llegaba a su fin, la ausencia de responsabilidades (en principio) era propicia, la motivación era superlativa (Un evento como éste contribuye enérgicamente): De Viena a Madrid, en bici.

Durante un mes lo medité y valoré, en dos semanas me puse a planificarlo. Aprendí a diseñar la ruta para GPS, a valorar el camino con los mapas y las fotos de satélite. Me probé físicamente con rutas de 80 km alrededor de Viena, y con una prueba de esfuerzo límite con esta escapada a Bratislava-y-vuelta (160km en un día). Solo me faltaba el reto mental, la dureza real de un camino que no tiene vuelta atrás.

El recorrido pensado iba por el sur de los Alpes, por Italia. Con un pequeño rodeo para pasar por Croacia. Me puse como tope Milán, y allí valorar. Me dije: "100km al día me parece adecuado.", asín que me planteé etapas de alrededor de 100 km.

Ya lo tenía todo dispuesto, etapas, hasta dónde y cómo dormir. Pero noticias de última hora hicieron que todo tuviera que ser cancelado.
La respuesta de los editores del JBC, con la valoración del trabajo enviado: hay que hacer trabajar. Hay que volver inmediatamente a Madrid.

Aún así y en contra de algunas opiniones, me subí a la bici y me puse a pedalear.

http://Aqui debería aparecer un mapa, pero no furula